Dr. Miguel A. Rementería
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EDITORIAL

Palabras del Dr. Eduardo Abel Jaruf
Presidente del C.P.Q.

Usted. Sí, Usted:

¿No cree que debería comprometerse y denunciar todo acto de ejercicio ilegal de la profesión que conozca, como así también la realización de actividades en las que -siendo necesaria la supervisión y/o su control por parte de profesionales de la química-, se hagan sin su intervención?
Si usted aún no está convencido que debe hacer cumplir las leyes que regulan el ejercicio profesional de la química, realice el siguiente ejercicio:
Imagine que sabe de una persona que sin ser médico trabaja en una clínica, y como no es su responsabilidad -o siente pena por dejarlo sin trabajo-, no lo denuncia. Pero..., un día su hijo va a ser operado en esa clínica y esta persona -a quien usted no quiso perjudicar- será la encargada de hacerlo. ¿Cómo se sentiría? ¿Qué haría? ¿No cree que el hecho de no perjudicar a un individuo -poniendo en riesgo al resto de la sociedad- es incorrecto? ¿No cree que deberíamos comprometernos y hacer la denuncia en el momento en que nos enteremos, sin esperar a que quien esté en peligro sea uno de nuestros seres queridos?
Entonces, cada vez que se entere que una persona que no tiene título habilitante para ejercer la química está "actuando" de químico, piense que el producto que ella analiza o controla -si es un alimento-, lo consumirá su hijo u otro ser querido; si es un metal, piense que el mismo formará parte de un avión que usted abordará o que lo hará su padre o su madre; si es un resultado de análisis, piense que podría ser usado a su favor o en su contra en un juicio.
¿NO ESTÁ CONVENCIDO? ¿Será porque usted elegiría a un curandero y no a un cirujano para que opere a un ser querido o a usted mismo? ¿Será porque usted prefiere a un idóneo en la materia y no a un abogado para que lo defienda en un juicio? ¿Será porque usted prefiere elegir a improvisados o "prácticos" antes que a profesionales a los cuales el Ministerio de Educación les ha otorgado incumbencias acordes con sus estudios y sus capacidades? ¿NO? Entonces, ¿porqué exigir menos conocimiento o responsabilidad a los que realizan actividades en la química y, con más razón cuando usted más que nadie, sabe lo que estos individuos ignoran y en cuanto pueden perjudicarnos?
Porque nosotros sabemos lo que puede ocurrir. Porque estamos preparados para detectar el riesgo al que se está expuesto cuando las tareas de un químico las realizan personas no preparadas. Por ello, estimado colega, piense que cada conciudadano es un ser muy querido por usted y protéjalo defendiéndolo de los inescrupulosos o de los que -por ignorancia o mala fe-, creen que la química la realiza cualquiera o que no existe riesgo alguno en ello. No lo tome como una obligación -más allá de serlo-, tómelo como una responsabilidad ética y moral.
Convengamos en que, quien está preparado para detectar un riesgo y -detectándolo- no lo denuncia, deja expuesta al mismo a la sociedad en su conjunto. Es por ello que será mucho más culpable de las consecuencias generadas que quien -por ignoracia- comete el hecho censurable.
Ahora bien, ¿no cree que para realizar responsablemente las tareas que realizamos los químicos es necesario estar preparado, instruido y entrenado, que no alcanza con seguir las indicaciones de la caja o de un método escrito al estilo de "hágalo usted mismo"? ¿Por qué resulta tan difícil entender que para controlar procesos químicos o para hacer análisis químicos es necesaria la intervención de los profesionales de esta actividad? O, dicho de otra manera: ¿Quiénes se perjudican con ello? O..., ¿Qué intereses se ven afectados cuando esto se aclara?